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Fabricación de automóviles desde una impresora 3D: un veloz coche de 700 C.V.

 

Source: Divergent

Un deportivo de 700 C.V. que solo pesa 635 kg, menos que un Smart Fortwo. Esto es posible gracias a las impresoras 3D y al material de impresión en polvo de aluminio. Los ingenieros de automoción de todo el mundo utilizan esta tecnología de producción para establecer nuevos estándares en términos de peso y diseño.

Source: Divergent

Todo el mundo se queda boquiabierto cuando pasa el “Blade”. Porque el automóvil deportivo morado metalizado creado por la nueva empresa estadounidense Divergent puede ir de los 0 a los 100 km/h en unos 2,5 segundos con su motor de 700 C.V., mientras que el conductor y el copiloto se sientan uno detrás del otro, como en un avión a reacción. Pero hay otro motivo para quedarse boquiabierto: aunque no se puede apreciar con la vista, el “Blade” solo pesa 635 kg. En cambio, un Ferrari F12berlinetta con 740 C.V. pesa casi 1,5 toneladas, más del doble.

¿Cuál es el secreto de que sea tan ligero? El “Blade” es el primer coche deportivo del mundo con un chasis fabricado totalmente con una impresora 3D. La impresora utiliza un láser para unir capas finísimas de polvo de aluminio, un material ideal para una construcción ligera. Los componentes super ligeros se forman capa a capa en solo unas horas. Fabricado sin necesidad de costosas piezas moldeadas y que requieren tiempo.

Este es el Blade, el primer coche deportivo fabricado con una impresora 3D. Tiene un motor de 700 C.V. y pesa solo 635 kg.

Este es el Blade, el primer coche deportivo fabricado con una impresora 3D. Tiene un motor de 700 C.V. y pesa solo 635 kg.

El chasis y la carrocería del LM3D de Local Motors están producidos en gran parte con una impresora 3D

El chasis y la carrocería del LM3D de Local Motors están producidos en gran parte con una impresora 3D.
Fuente: Local Motors

La impresora 3D produce un buggy en 44 horas

El “Blade” es poco probable que se llegue a producir en serie ya que tendría un precio prohibitivo para la mayoría de los consumidores. Pero este no es el caso de los otros coches fabricados con impresoras 3D. Local Motors, por ejemplo, un fabricante de coches de Phoenix, Arizona, está pensando introducir su buggy eléctrico “LM3D” en el mercado. El 75% del chasis y de la carrocería está hecho con una impresora 3D. A diferencia de Divergent, no utiliza la tecnología láser.

En cambio, Local Motors utiliza el sistema BAAM (siglas en inglés de “fabricación aditiva a gran escala”). Una impresora 3D del tamaño de una habitación, con una boquilla de pulverización móvil que puede llegar a cualquier punto en la zona de montaje a través de tres pistas lineales. El material de la impresora es un polímero reforzado con fibra de carbono. 18 kilogramos de este material pasan cada hora por la boquilla. Se tardan unas 44 horas en imprimir la carrocería y los componentes, como guardabarros y asientos. El motor eléctrico, la batería y las llantas, por un lado, están hechos utilizando técnicas convencionales. En Estados Unidos, el “LM3D” se lanzará al mercado con un precio de 45.000 euros.

Las impresoras 3D están ganando terreno en la fabricación de automóviles en todo el mundo

La competencia en Alemania produce coches mucho menos costosos. Los ingenieros de RWTH Aachen están desarrollando el e.GO, un automóvil eléctrico que también se ha fabricado con una impresora 3D. El precio de mercado propuesto es de solo 16.000 euros. Eso convertiría al e.GO en el vehículo eléctrico más económico de Alemania. Y la competencia en el resto del mundo no se queda atrás. Austria está desarrollando un modelo denominado el “enjoy”, en Nueva Zelanda se llama “The Drop” y en Taiwán se llama “EV”.



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